Radiación UV: El enemigo invisible

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Más allá del calor que sentimos en la piel, hay un factor que debemos vigilar de cerca: la radiación ultravioleta. Para este periodo se esperan entre 8 y 10 unidades de UV, niveles considerados de “muy altos” a “extremos”. Esto significa que la piel puede quemarse en cuestión de minutos.

La radiación solar alcanzará picos de 1,000 watts/m2, lo que sumado a un cielo despejado, garantiza una exposición directa y potente. Por ello, la recomendación de usar bloqueador solar (mínimo FPS 30) no es una sugerencia, ¡es una necesidad para tu salud!

El uso de ropa de colores claros no solo es por estilo; estos colores reflejan la radiación en lugar de absorberla como lo hace el negro o el azul marino. Combinar esto con ropa suelta permitirá que el aire circule por tu cuerpo, ayudando a regular tu temperatura interna de forma natural.

Recuerda que los ojos también sufren, por lo que unos buenos lentes con protección solar son tus mejores aliados. No esperes a sentir ardor para buscar protección; el daño por radiación es acumulativo y la mejor medicina siempre será la prevención y la sombra.