La honestidad valiente… hasta que la Contraloría investiga

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Es un verdadero deleite presenciar cómo se desmoronan los discursos de rectitud moral en el servicio público. El protagonista de esta semana es Efraín Rivero Euán, quien fue separado ipso facto de la subdirección de Operaciones y Procesos del Catastro Municipal por unos cuantos detallitos relacionados con la corrupción y el abuso de confianza.

En este contexto, la información que está circulando en medios digitales expone que el exfuncionario tenía una debilidad irresistible por los bolsillos ajenos, especialmente los de la gente más humilde de las comisarías. Por la módica suma de 1,500 pesos, les ofrecía soluciones mágicas a sus problemas catastrales, las cuales consistían mágicamente en ignorar sus peticiones y ofrecerles un repertorio interminable de pretextos. ¡Todo un visionario de la ineficiencia!

Ante el cúmulo de quejas ciudadanas que llegaron a las redacciones, la Contraloría Municipal tuvo que dejar el café a un lado y armar una carpeta de investigaciones por violaciones a la normatividad. Según los expertos, lo que hizo este angelito califica tranquilamente como una falta administrativa grave. ¡Quién lo diría de alguien tan íntegro!

Fiel a la tradición de los incorruptibles de redes sociales, Efraín se desgarra las vestiduras negando todo lo que se le imputa, apelando a una supuesta persecución en su contra. Sin embargo, en la dependencia que encabeza Aura Loza Álvarez ya no están para cuentos de hadas y le retiraron la confianza de inmediato, dejándolo fuera de la jugada.

Para cerrar con broche de oro esta temporada de despidos, cabe recordar que esto pasa apenas días después de la salida no oficializada de Fernando Tzab, el panista ejemplar que negaba tajantemente hacer grilla u hostigar personal en horas de trabajo. Van dos piezas caídas del mismo club selecto; veamos con qué nos sorprende el próximo episodio.