Fin de la racha amarga: Zverev se saca la espina frente al tenis italiano en París
El triunfo de Alexander Zverev en Roland Garros tuvo un sabor a revancha personal debido al historial reciente que el tenista de Hamburgo arrastraba en la presente temporada. La arcilla europea se había vuelto un terreno hostil para el alemán, especialmente cuando le tocaba medirse ante jugadores de Italia, una racha negativa que amenazaba con extenderse en la gran final frente al sorprendente Flavio Cobelli.
Conforme a lo señalado por la Agencia EFE, las únicas cuatro derrotas que Zverev había sufrido sobre polvo de ladrillo este año habían sido precisamente ante tenistas italianos. Esta estadística añadía una carga psicológica extra de cara al partido por el título, reviviendo el fantasma de la hegemonía transalpina que en el pasado torneo de la temporada ya le había causado problemas en las rondas definitivas.
Cobelli intentó explotar esa vulnerabilidad y se plantó con valentía, buscando emular el éxito que su compatriota Jannik Sinner tuvo en este mismo torneo el año pasado. A pesar de los esfuerzos del romano por forzar los errores del germano y de arrebatarle dos sets de forma muy física, Zverev logró sacarse la espina con autoridad basándose en el antecedente de haberlo derrotado previamente en el torneo de Madrid.
Al final, la victoria no solo le otorga su primer Grand Slam, sino que rompe la mala racha frente a la escuela italiana en superficies lentas. Zverev demostró que puede superar los obstáculos tácticos de este estilo de juego y firmó su triunfo número 35 de la temporada, consolidando un año que, a pesar de las dudas iniciales, ya lo tiene grabado de forma permanente en la historia del tenis mundial.
