Dos empresas y doce personas bajo la lupa por lavar dinero del narcotráfico
El uso de estructuras corporativas legítimas por parte del Cártel de Sinaloa volvió a quedar al descubierto tras un operativo de las agencias de inteligencia de México y Estados Unidos. Las autoridades ordenaron la inmovilización financiera de dos empresas comerciales y doce individuos acusados de servir como fachadas de la organización criminal.
Basado en los datos recabados por El Economista, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) incluyó a estas corporaciones en su lista de sanciones por sus vínculos con el narcotráfico. De forma simultánea, la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) replicó la medida en México bloqueando todas sus cuentas bancarias.
Las investigaciones señalan que estas empresas eran utilizadas estratégicamente para realizar operaciones de comercio exterior falsas o alteradas. A través de este método, el cartel lograba ingresar las millonarias ganancias del fentanilo a la economía formal de ambos países, disfrazándolas de transacciones comerciales ordinarias.
Los operadores de estas firmas respondían a las órdenes de Armando de Jesús Ojeda Avilés, líder de una red de lavado ligada a “Los Chapitos”. Ojeda Avilés asumió el control de este aparato financiero tras la muerte de Mario Alberto Jiménez Castro el año pasado, expandiendo el uso de negocios lícitos.
El análisis de la UIF también reveló conexiones corporativas con la célula del prófugo Jesús González Peñuelas, quien distribuye narcóticos en California, Texas y Colorado. La red empresarial permitía dispersar los recursos ilícitos de manera rápida, dificultando el rastreo por parte de los auditores gubernamentales.
Con el bloqueo de las cuentas vigentes, el gobierno mexicano paraliza las actividades de estas unidades de negocio dedicadas a la delincuencia organizada. Las autoridades civiles buscan desmantelar por completo los esquemas empresariales que dan soporte logístico al trasiego de drogas sintéticas.
